Una de las preguntas más frecuentes cuando una relación matrimonial llega a su fin es si es posible divorciarse aunque la otra persona no esté de acuerdo. Muchas personas creen que para poner fin al matrimonio es necesario el consentimiento de ambos cónyuges, pero lo cierto es que la legislación española permite solicitar el divorcio de forma unilateral.
Esto significa que un cónyuge puede iniciar el procedimiento de divorcio aunque el otro no quiera divorciarse o se oponga a las condiciones propuestas. El sistema jurídico español reconoce que nadie debe permanecer casado en contra de su voluntad.
En este artículo vamos a explicar qué dice la ley sobre el divorcio unilateral, qué requisitos existen para solicitarlo, cómo funciona el procedimiento y qué ocurre cuando uno de los cónyuges se opone al divorcio.
El divorcio no requiere el consentimiento de ambos cónyuges
El marco legal actual del divorcio en España se basa en el principio de libertad matrimonial. Esto implica que la voluntad de uno solo de los cónyuges es suficiente para solicitar el divorcio.
El artículo 86 del Código Civil establece que el matrimonio se disuelve por divorcio, que puede ser solicitado por uno de los cónyuges, por ambos o por uno con el consentimiento del otro.
Este modelo se introdujo con la reforma del derecho de familia realizada mediante la Ley 15/2005, que eliminó la necesidad de alegar una causa concreta para divorciarse. Antes de esta reforma, era necesario justificar determinados motivos para solicitar el divorcio. En la actualidad, basta con que uno de los cónyuges manifieste su voluntad de poner fin al matrimonio.
Por tanto, si uno de los cónyuges desea divorciarse, el otro no puede impedir legalmente que el divorcio se produzca.
El único requisito temporal para divorciarse
Aunque no sea necesario el consentimiento del otro cónyuge, la ley establece un requisito temporal mínimo para solicitar el divorcio.
El artículo 81 del Código Civil establece que deben haber transcurrido al menos tres meses desde la celebración del matrimonio para poder solicitar la separación o el divorcio.
Este plazo no es necesario cuando existe una situación de riesgo para la vida, la integridad física, la libertad o la integridad moral del cónyuge solicitante o de los hijos.
En esos casos, el divorcio puede solicitarse de manera inmediata.
Qué ocurre cuando uno de los cónyuges no quiere divorciarse
Cuando uno de los cónyuges desea divorciarse y el otro se opone, el procedimiento que se inicia es un divorcio contencioso.
En este caso, el cónyuge que desea divorciarse presenta una demanda de divorcio ante la Sección especializada en los Tribunales de Instancia competente.
El procedimiento está regulado en el artículo 770 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que establece las normas aplicables a los procesos matrimoniales contenciosos.
Aunque el otro cónyuge no quiera divorciarse, el proceso seguirá adelante y el juez terminará dictando una sentencia que disolverá el matrimonio.
Es importante entender que el desacuerdo del otro cónyuge no puede impedir el divorcio, aunque sí puede influir en las medidas que se adopten.
Qué cuestiones debe resolver el juez en estos casos
Cuando el divorcio se tramita de forma contenciosa, el juez debe resolver una serie de cuestiones importantes que afectan a la vida familiar tras la ruptura.
Entre ellas destacan:
- La guarda y custodia de los hijos menores
- El régimen de visitas del progenitor que no conviva con los hijos
- La pensión de alimentos
- El uso de la vivienda familiar
- La posible pensión compensatoria entre los cónyuges
Estas medidas se adoptan teniendo en cuenta las circunstancias concretas del caso y, especialmente, el interés superior de los hijos menores, principio que guía todas las decisiones en materia de derecho de familia.
Qué ocurre si el otro cónyuge no responde a la demanda
En algunos casos, el cónyuge demandado puede decidir no responder a la demanda de divorcio o no comparecer en el procedimiento.
Cuando esto ocurre, el proceso continúa igualmente. La Sección especializada en los Tribunales de Instancia puede declarar al demandado en situación de rebeldía procesal, lo que significa que el procedimiento seguirá adelante sin su participación.
El juez dictará sentencia basándose en la documentación y las pruebas presentadas por el cónyuge demandante.
Esto demuestra nuevamente que el consentimiento del otro cónyuge no es necesario para que el divorcio se produzca.
La importancia de las medidas provisionales
En algunos casos, cuando el conflicto entre los cónyuges es intenso o la situación familiar requiere una regulación urgente, es posible solicitar medidas provisionales antes de que se dicte la sentencia de divorcio.
Estas medidas están previstas en los artículos 102 y 103 del Código Civil y permiten regular temporalmente cuestiones como:
- La custodia de los hijos
- El régimen de visitas
- La pensión de alimentos
- El uso de la vivienda familiar
Estas medidas se adoptan para garantizar la estabilidad familiar mientras se tramita el procedimiento judicial.
Qué ocurre con los hijos en un divorcio sin acuerdo
Cuando existen hijos menores, el juez debe adoptar las medidas necesarias para proteger su bienestar.
El artículo 92 del Código Civil establece que la guarda y custodia se decidirá siempre teniendo en cuenta el interés del menor.
Para tomar esta decisión, el juez puede valorar diferentes factores, como:
- La relación de los hijos con cada progenitor
- La disponibilidad de cada uno para atenderlos
- La estabilidad del entorno familiar
- Los informes psicosociales elaborados por especialistas
Además, el Ministerio Fiscal interviene en el procedimiento para garantizar que los derechos de los menores quedan debidamente protegidos.
Cuánto puede durar un divorcio sin acuerdo
El divorcio contencioso suele ser un procedimiento más largo que el divorcio de mutuo acuerdo.
Su duración depende de factores como:
- La complejidad del caso
- La existencia de hijos menores
- La cantidad de pruebas que deban practicarse
- La carga de trabajo de la Sección especializada en los Tribunales de Instancia
En muchos casos, el procedimiento puede prolongarse durante varios meses o incluso más de un año.
Aun así, el resultado final será siempre la disolución del matrimonio si uno de los cónyuges mantiene su voluntad de divorciarse.
Un derecho que protege la libertad personal
El hecho de que el divorcio pueda solicitarse unilateralmente responde a un principio fundamental del derecho moderno: nadie debe permanecer en un matrimonio contra su voluntad.
La legislación española reconoce el derecho de cada persona a decidir sobre su vida personal y familiar. Por este motivo, la voluntad de uno solo de los cónyuges es suficiente para iniciar el procedimiento de divorcio.
Aunque la oposición del otro cónyuge pueda convertir el proceso en un procedimiento contencioso más largo o complejo, no puede impedir que el matrimonio se disuelva.
Por ello, cuando una relación matrimonial ha llegado a su fin y no existe acuerdo entre las partes, contar con el asesoramiento de un abogado especializado en derecho de familia resulta fundamental para afrontar el procedimiento con seguridad jurídica y proteger adecuadamente los derechos de todos los implicados.

